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lunes, 10 de abril de 2017

Hacer posible lo imposible



Todo es posible en la vida. Y hablando de lo “imposible”, decía Montaigne a su secretaria: “no me digas nunca esa mala palabra”. La labor admirable de la humanidad es obra del hombre, del hombre que ha pasado altivo, con visión de águila, con mirada profunda, con voluntad intangible. Del hombre que tiene fe en el futuro de sus semejantes, amor por su trabajo, por su vida, y una palabra adecuada a su acción.
Del hombre, en suma, del ser humano sin distinción de edad, sexo, raza o religión. Ese ser humano vio, sintió y escuchó. ¡Alcanzó y comprendió!
Pudo comprobar que de dos predios con zarzas iguales, trabajando en uno trazó su jardín cuajado de flores y vio nacer desde él la aurora de su vida interior, de su conciencia clara, de su amor por la vida.
Todo lo ha construido con optimismo, coraje y voluntad. Todo lo ha soñado dando a su tarea la meta deseada. Escuchó las voces de alerta, las llamadas de aquellos que desean saber y no encuentran quien les enseñe, vio los ojos plácidos de los niños, sintió el trabajo lento y pausado de la naturaleza engranando flores y frutas, perfumes, viento, agua y cielo.
Comprendió que él podía dar, debía dar y que para ello iba a ser un león, águila y paloma.
Todo es posible.
Tal vez este ser humano simbólico se halle adormecido en el alma de muchos de los que lean estas líneas, pero diariamente veremos surgir su espíritu inmortal en pequeñas páginas, en obras sencillas, en gestos inspirados.
Conocedores de cuánto vale el esfuerzo, el sacrificio, la voluntad y el amor a la labor comenzada que por buena y fértil no debe cesar jamás, no olvidemos que esa obra iniciada alumbra el camino dando a la existencia su razón de ser.

Así, con las virtudes enunciadas se realizan las empresas meritorias, los trabajos educativos y sociales, es decir, todas las obras que elevan el nivel moral e intelectual de cualquier ser humano. ¿Posible? ¡Sí! con esfuerzo y perseverancia.


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lunes, 11 de julio de 2016

Los primeros cincuenta


En torno al cincuentenario,
la vida pasa factura…
el primo logro es legendario,
…y la realidad muy dura.


Dignas canas platean las sienes,
y aún falto de experiencia…
lo bueno y mejor de los bienes
…es la acumulada sapiencia.

Amigos que vienen y van,
familia que marcha o se queda…
ya no importa más el “qué dirán”
… y da igual lo que venga o  suceda.

Que los años no ahuyenten los sueños
ya pasaron los treinta y cuarenta
vienen retos, nuevos desempeños
y serán ¡los primeros cincuenta!

martes, 28 de octubre de 2014

Concilio de correctores de estilo

 @Ivette Durán Calderón

Para vosotros, escritores y correctores amigos...

El Primer Concilio Nacional de Correctores de Estilo realizado en México, nada tuvo que ver con temas eclesiásticos (no me imagino presente en esos menesteres). Sin embargo fue una interesante forma de conciliar criterios y coordinar propuestas de cara a formar profesionalmente a los correctores de estilo, aquellos fantasmas de las editoriales, sin cuyo trabajo, muchos quedarían o se sentirían desamparados.

Corregir un texto, no es tarea fácil ¡no señor! menos lo es, respetar el estilo del escritor, respetando el estilo predeterminado de la editorial. Bueno, lo cierto es que a quienes os interesa el tema, os cuento que se rindió un sentido homenaje al editor, traductor, poeta, profesor, cantante de coro y excelente amigo español, D. Martí Soler Viñas, nacido en Gavá, Barcelona, por sus 80 respetables años.

Tuve la oportunidad de compartir con gente muy interesante y alguna que otra aburrida (nunca faltan los segundos).

El impacto positivo del evento lo coronó Ricardo Soca, lingüista, periodista y escritor, pero además autor y editor de La Página del Idioma Español (www.elcastellano.org), cuya magistral conferencia acerca de "La actitud de los trabajadores del lenguaje ante la lingüística prescriptiva y la autoridad académica" tuvo una singular acogida entre los participantes ya que fue considerada para algunos "una satanización a la RAE", yo considero más bien que fue un análisis comparativo de esa entidad y sus cuasi homólogas Academias de Lengua Española en los países hispanohablantes. El Segundo Concilio, está programado para el año 2016. Os abrazo.




Ricardo Soca: "El mayor enemigo del idioma en Latinoamérica es la pobreza, que veda a los hablantes el acceso a la cultura."

miércoles, 13 de agosto de 2014

La "K", una letra con historia...distingue y provoca, pero no es nuestra.


Movida por la curiosidad acerca de esta enigmática letra, poco utilizada en el español, encontré variada información; entre toda ella desgloso un artículo periodístico del académico Rodríguez Adrados, donde hace unas reflexiones sobre la letra k y la cantidad de palabras que hoy mucha gente se empeña en escribir con esta letra.
Haciendo historia sobre la k, hay que recordar que el griego antiguo tenía las letras k y q para el mismo sonido. Las dos pasan al latín, donde ya existía la c. Pronto desaparece de esta lengua la letra k, triunfando la c para este sonido y quedando la q como compañera inseparable de la u. Y los cultismos procedentes del griego, al pasar por el latín cambian la k en c.
La c, heredada del latín, es la letra castiza, típica y genuina del español.
Entonces, ¿por qué la moderna invasión de la k? Pues porque cuando se toma una palabra directamente del griego, existe la tentación del uso de la k. También pasa en inglés, a pesar de estar muy latinizado. Pero hay más.
La K es la undécima letra y la octava consonante del alfabeto español y del alfabeto latino básico. Su nombre en español es femenino: la ka, en plural kas
Las lenguas germánicas se escribieron con un alfabeto prácticamente griego, por lo que abundaba la letra k. Su triunfo fue total en alemán. Y de ahí nos llegan apellidos como Kant, Kodack, Krause, y surgen en español, kantismo, krausismo, etcétera. Y otras como kinder, káiser, Volkswagen... Alemanes e ingleses trajeron a Occidente cosas exóticas que se escribían con k: de India, karma, Kamasutra; de Japón, kamikaze; y de China nos llega el kiwi. Y como las lenguas eslavas tienen también alfabeto griego, abunda la k: Kremlin, Kruschev, etcétera. Todas exóticas, diferentes. Y el que quiere distinguirse echa mano de la k. Aunque no la necesite. Se ha convertido en un rasgo distintivo frente a la c y la q. O un recurso cómodo que muchos jóvenes utilizan en los teléfonos celulares para ahorrar letras.
La k distingue y provoca, pero no es nuestra. Y lo cierto es que para ese sonido, en español, con nuestra c y alguna que otra q, nos basta y sobra.
Kary…Qary…Cary… me quedo con la K.