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sábado, 18 de junio de 2016

Brillo ajeno



De muchos ausentes dicen
que fueron amigos suyos,
éstos que están orgullosos,
no son ni míos ni tuyos...
son fantasmas envidiosos,
que su ignorancia maldicen
no son, no serán, ni fueron,
son oropel de ojo ajeno
critican lo que no hicieron,
y hoy… todo muerto fue bueno.
Esos fantasmas que alaban
lo que no escucharon ni vieron
celosos, codician y codiciaban
lo que no tendrán ni tuvieron.

miércoles, 6 de abril de 2016

De nadie


©Ivette Durán Calderón
[...]De extintos ilustres dicen
que fueron amigos suyos,
ésos que están orgullosos,
no son ni míos, ni tuyos...
son fantasmas envidiosos,
que su ignorancia maldicen.[...]


martes, 8 de marzo de 2016

Dolor y arte © Ivette Durán Calderón



© Ivette Durán Calderón

Volverás, amor, has de volver,
porque no podrás alejarte fácilmente
aunque la muerte no te deje ver,
sentirás  mis besos en tu frente.

No llores más porque te vas amor,
mereces dormir  tranquilamente
tus labios fríos , sensuales, sin color,
depositarán un beso en mi alma doliente.

Volverás porque morir es parte de la vida,
muerte y vida no pueden ir aparte.
Vivir no es salvación, ni morir una huida.

Yo velaré por ti sin despertarte,
tu pasearás por mi mente dormida
lienzo y pincel... de una obra de arte.

jueves, 8 de octubre de 2015

Vivir en el anonimato © Ivette Durán Calderón


@Ivette Durán Calderón





Nietzche afirma que la modestia es una gran mentira…admirable tal vez si tiene límite, como lo es para mí la alabanza, aunque digo que en voz propia… envilece, cierra puertas y ventanas, despierta pasiones encontradas, envidia, frustración ... aparejadas.
Vanidad absurda y modestia persistente, separadas por un abismo sin aprender a situarse… no logran ubicarse en el justo medio del valor o la cobardía.
¿Qué falta…? Tal vez apreciación cierta de la real valía sin lesionar vanidad ni modestia.
Falsa modestia... que esconde cualidades. Cobarde sentimiento injusto que no permite dar a conocer lo que se es... lo que se tiene... lo que se sabe.
“Por sus obras los conoceréis” …dice la Biblia. ¿Cómo dar a conocer las mejores obras…? …¿Dónde? …¿Sin despertar envidia…ni ser ególatra, o hacerse esclavo de la vanidad?
Vivir en el anonimato, o… casi, es depender de estribos inferiores, disponibles, perennes pero fríos, porque la vida…la vida es una constante duda entre el recato y la jactancia.

Es entonces cuando el anonimato se convierte en el mejor escudo contra la envidia, la maldad. Es entonces cuando uno debe mostrarse al mundo con esa falsa modestia que le permitirá subsistir. Es entonces cuando se cumple la locución del comediógrafo latino Tito Macio Plauto  en su obra Asinaria, donde el texto exacto dice: "Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit." (Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro).

martes, 17 de marzo de 2015

Poetisa, musa de musas @Ivette Durán Calderón*


Poetisa, musa de musas

Féminas dueñas de la pluma poética,
¿por qué os llamáis poetas, si sois mujeres?
¿acaso son cosa de hombres estos quehaceres?
asumo que es soberbia, no ausencia de ética.

Si hay quien aún pretenda cambiar el sustantivo,
será acaso poetastro el de los versos viles
y llamaréis poetastra a las coplas gentiles,
llamad a él poeto y a ella poeta, me suscribo

Y lo que aquí expongo no es cosa de risas
no es peyorativo, si otrora fue un estigma,
ser musa de una musa, no es ningún enigma,
por eso al poetizar, firmad como poetisas.



La poética, afición de tanto hombres como mujeres, es cosa de todos los tiempos. Ellos y ellas desde siempre han transcrito sentires y pesares en prosa y verso; dependiendo del momento histórico, ha imperado el machismo y la falsa supremacía intelectual masculina sobre la femenina.

Hombres que escriben poemas no pasan por la disyuntiva de aquellas mujeres que en un momento dado, no saben si llamarse a sí mismas, poetas o poetisas. Está muy claro que poetisa, deriva del latín poetissa, por lo que se define, se entiende y se asume que se refiere a toda mujer que escribe obras poéticas; algún diccionario va más allá y aclara que es la mujer que está dotada de las facultades necesarias para componerlas. Alguno de ellos fue más osado al definir que poetisa es aquella mujer poeta.

Históricamente la palabra en cuestión, ha sido estigmatizada, pues hubo un tiempo en el que los escritos de algunas mujeres eran considerados frívolos, incongruentes o carentes de sentido, por ello se dieron a la tarea de llamarlas "poetisas", de manera peyorativa, menospreciando su talento. Cabe destacar que más de una vez habrá sido producto de la envidia masculina.  Lo curioso es que poemas de pésima calidad no fueron cuestionados con tanta dureza, aquellos hombres cuyo verso o prosa no calaba en el entendimiento ajeno, fueron llamados poetastros, eran malos poetas. No puedo asegurar si algunos poetas buenos, escribían malos poemas, pues eso se da aún en nuestros días.

Lo cierto es que fueron las mismas poetisas quienes dejaron de llamarse a sí mismas como tales y asumieron que eran poetas, en un equivocado intento de distinguirse de aquellas mujeres de pluma "cursi y banal" que habían sido injustamente discriminadas entre los vates líricos.

¿Vates? Pues sí, vates o lo que es lo mismo, poetas, profetas o…adivinos. Tendríamos entonces a su homóloga en versión femenina, la pitonisa, quien al igual que cualquier vate profetizaba y auguraba acontecimientos variados en exquisita prosa rítmica, muy afín al verso saturnino. Hoy por hoy, un insigne poeta es llamado vate, pero no llaman pitonisa a una egregia poetisa. Y esto tiene su explicación pues  la "Poética" de Aristóteles, nos recuerda que no corresponde al poeta decir lo que ha sucedido, sino lo que podría suceder, esto es, lo posible según la verosimilitud o la necesidad. En efecto, el historiador y el poeta no se diferencian por decir las cosas en verso o en prosa, sino en que uno dice lo que ha sucedido, y el otro, lo que podría suceder.





Poetisa, sustantivo con femenino irregular como tal, ha existido desde tiempos remotos,  concretamente desde el siglo XII, no había necesidad de recurrir a la palabra poeta para confirmar la existencia de la mujer que escribe poemas. Cuando la forma masculina termina en consonante se agrega -a: profesor/profesora; león/leona; dios/diosa; marqués/marquesa; aunque hay sustantivos terminados en -or que forman el femenino con la desinencia -triz:  actor      emperador/   actriz     emperatriz. En otros casos, como el que nos ocupa,  cambia la terminación del masculino por -esa, -isa, -ina: conde/condesa; poeta/poetisa; héroe/heroína.

Podemos citar dos tipos de argumentación para intentar justificar o avalar el empleo de la palabra poeta en vez de poetisa. El primero, puramente gramatical (poeta es un sustantivo común en cuanto al género) y el segundo es sociolingüístico (las connotaciones negativas que pueda tener la forma femenina de este sustantivo).
El sustantivo poeta (del latín poēta, y éste del griego ποιητής [poietés]) es de género común, la diferencia de género lo define el artículo u otros determinantes: el poeta / la poeta.
La RAE asigna a  la voz poeta con la abreviatura com. (“nombre común en cuanto al género”), que aparece por primera vez en la vigésima segunda edición (2001) del DRAE. En ediciones anteriores, la voz poeta aparecía como sustantivo masculino, para el femenino había la entrada separada poetisa. Si bien la RAE mantiene esta doble entrada (poeta y poetisa), a partir de 2001 modifica el género de poeta (ahora bajo la abreviatura com.) el poeta / la poeta.

El "Diccionario Panhispánico de dudas", de la RAE (2005) sostiene que la forma femenina tradicional y más usada es poetisa, pero a su vez admite que “modernamente se utiliza también la forma poeta como común en cuanto al género (el/la poeta)”. El género común del sustantivo poeta está avalado también por Elio Antonio de Nebrija (1441-1522), humanista y gramático español, quien en 1492, en su “Diccionario latino-español”, recoge ya poeta como única forma para “varón” y “hembra”, así como por Lope de Vega, en 1602. Es decir, para estos autores el sustantivo poeta es de género común.

Los libros de estilo reservan poeta para el género masculino: Libro de estilo de ABC: “la mujer que hace versos es poetisa, no poeta”. Libro de estilo de El País: “la mujer que hace versos es poetisa, no poeta”.

Son conocidos los casos en los que mentes brillantes femeninas se vieron forzadas por motivos diversos, a escudarse detrás de un nombre masculino, a veces del esposo, o de un pseudónimo. La injusticia social ha sido más irreverente, pues un trabajo bien hecho no era posible que hubiera sido escrito por una mujer, así lo recuerda la boliviana Adela Zamudio en su poema ”Nacer Hombre”…//sigue él siendo la cabeza,//¡porque es hombre!// si algunos versos escribe,//de alguno esos versos son,//que ella sólo los suscribe.//(permitidme que me asombre).//si ese alguno no es poeta,//¿por qué tal suposición?//¡porque es hombre!...//

Poco a poco las poetisas van reivindicando su apelativo, ese controversial sustantivo que existe, está ahí y debe permanecer vigente. Paulatinamente van saliendo a la luz diferentes libros, ensayos, novelas,  antologías, poemas y artículos variados donde la palabra poetisa ya no molesta, no incomoda, ni llama la atención, es más, mantiene viva la idea de que las poetisas están presentes. En literatura internacional tenemos a la española Luzmaría Jiménez Faro  y su gran contribución con su “Antología de Poetisas Españolas” y su ensayo “Poetisas suicidas y otras muertes extrañas”, cuyos nombres hablan por sí solos del contenido de sus magistrales obras.
La autora del presente artículo, hizo un  análisis comparativo, casi un duelo de poetas y poetisas geopolíticamente hablando, en su ensayo “Ellos y Ellas, Sinopsis de la Lírica Latinoamericana”. “La poetisa”, del español  Jesús Tíscar Jandra, es una interesante novela que desmitifica el entramado poético, llevándolo al otro extremo, con una buena dosis de escatología y de buen humor, sarcasmo o malicia, según se mire. 

No podemos quedar indiferentes ante los soberbios poemas en prosa y verso, que remarca el rol protagónico de las poetisas de todos los tiempos, tal el caso de los romances de “La poetisa en un pueblo” de Carolina Coronado…//¡Ya viene, mírala! ¿Quién?//—Ésa que saca las copias.//—Jesús, qué mujer tan rara.//—Tiene los ojos de loca.//Diga V., don Marcelino,//¿será verdad que ella sola//hace versos sin maestro?//—¡Qué locura!, no señora;//anoche nos convencimos//…// Esos versos los compone otra cualquiera persona,//y ella luego, por lucirse,//sin duda se los apropia.//—Porque digan que es romántica.//—¡Qué mujer tan mentirosa!//…

No puede decirse más claro, así tenemos el “Soneto a Ellos y Ellas” [cuya autoría me pertenece] …//¡Cómo rendir tributo a la dedicación e ingenio//de poetas y poetisas que legaron su don!...// ¡Gracias por los poemas, gracias queridos hombres!//mi reconocimiento, mujeres por hacer//¡inmortal, recio,  el verso  latinoamericano!

Músicos y compositores como el además poeta cubano Silvio Rodríguez, se rindieron ante la mujer poetisa dedicándole delicada lírica…// Vi primero tu pelo,//tu cuerpo castaño camina,//farol al encuentro,//adoquín de esquina//en la Plaza San José,//tus ojos que brillan,//cercano el momento,//y tú caminas sin prisa,//mujer poetisa.

Artistas españoles se suman a esta causa con la letra de  Narci Lara y la música de  Raúl Rueda, “La poetisa”…//los cielos sobre un cometa azul//viajando sin órbita espacial//poetisa linda, sigue escribiendo esta canción.

Poemas, canciones que poco a poco asientan con fuerza algo que es nuestro, siempre lo fue: la palabra poetisa.

En Austria, en ciertos círculos, persiste aún la costumbre de adjudicarle a la mujer el título académico del marido (Frau Doktor, Frau Professor, mujer del Doctor, mujer del Profesor), pero sin sorna ni intención despectiva, sino para resaltar su estrato social. No se tiene noticias de alguna Frau Dichter (mujer del poeta).

Los tiempos han cambiado y seguirán cambiando, por lo que ya no es posible concebir ahora que a las mujeres se les cuelgue el título del marido. Llamar poetisa a  quien escribe poemas, no es ser “progre”,  ni es cuestión de sexismo del idioma español. Las palabras, cuando son claras y  están bien hechas,  deben cumplir su función y dignificar su significado.
*Investigadora histórico-social.



martes, 7 de octubre de 2014

Lírica y lirismo © Ivette Durán Calderón


@Ivette Durán Calderón

Una cosa es el lirismo
y otra la lírica,
… no es lo mismo.

Apelo al humor,
más no al cinismo,
… amo el amor.

En verso o prosa
fluye el poema
…  pluma veleidosa

No es lirismo,
es lírica pura
… engaño, altruismo.

Oda al dolor
canto al olvido,
… ayes de amor.

Ni sofisma, ni aforismo,
sombras, divagar,
…no es lirismo.

Y termino con lo mismo,
una cosa es la lírica
… otra distinta, el lirismo.

Lírica y lirismo,
si lo entendió,
…juzgue usted mismo.